Psicólogo Sanitario
Me llamo Adrián y no, no nací sabiendo que quería ser psicólogo. De hecho, durante un buen tiempo no tenía ni idea de qué hacer con mi vida. Pero si algo me quedó claro es que entender lo que le pasa a la cabeza (la mía incluida) se convirtió en algo urgente, no en una elección de catálogo.
¿Tímido? Mucho. ¿Reservado? También. Pero eso no me hundió: me entrenó. Aprendí a observar, a callar cuando había que callar y a escuchar lo que otros no sabían decir. Y luego la vida, tan simpática como siempre, decidió complicarme las cosas: ansiedad, depresión, y una enfermedad crónica con nombre y apellidos (hola, Crohn).
Eso no me rompió. Me reconfiguró. Y lo que descubrí es que no hay mejor escuela que el caos personal.
Hoy me dedico a acompañar a personas que están hasta el cuello de ansiedad, depresión o simplemente hartas de no entenderse. Trabajo con herramientas como EMDR (niveles I y II), coaching, primeros auxilios psicológicos… pero sobre todo con una verdad incómoda: no existe el progreso sin incomodidad.
¿Buscas una terapia blandita y con frases bonitas de Pinterest? No soy tu tipo.
¿Buscas a alguien que te confronte cuando toca y te escuche cuando duela?
Entonces, hablamos.