Psicólogo
Me llamo Adrián, y sé lo que es la depresión. No porque lo haya leído, sino porque la he sentido. El vacío, la desesperanza, esa sensación de estar funcionando sin estar realmente presente… la conozco. Y sé lo difícil que es pedir ayuda cuando hasta eso parece inútil.
Formarme en terapias contextuales y conductuales me ayudó a entender algo clave: la depresión no aparece porque sí. Tiene un contexto, una historia, unos aprendizajes que, sin querer, la alimentan. Y cuando se aborda desde ahí, con una mirada honesta y sin fórmulas mágicas, es posible empezar a salir.
Por eso sigo formándome. Porque las personas no encajan en manuales. Y porque cuando alguien llega a consulta con esa carga, lo mínimo que merece es que lo acompañen con cabeza, pero sobre todo, con humanidad.

